¿Por qué el sector residencial sigue fuera del sistema CAE?

El sector residencial ejecuta miles de actuaciones elegibles cada mes, pero sigue prácticamente ausente del sistema CAE. No es un problema regulatorio. Es operativo.

Por Elias Amsellem, Director General y fundador de NovawattActualizado:

Publicado: 6 min

El sistema de Certificados de Ahorro Energético (CAE) atraviesa una fase de crecimiento muy significativa en España. Solo en 2025 se solicitaron más de 5.790 GWh de ahorro energético y más de 3.900 expedientes, consolidando un mercado que ya supera los 8.400 GWh acumulados desde su puesta en marcha.

Sin embargo, detrás de estas cifras existe una contradicción evidente: el sector residencial, donde se ejecutan miles de actuaciones elegibles cada mes, sigue prácticamente ausente del sistema. Y esto ocurre pese a que actuaciones como la sustitución de calderas por aerotermia, las mejoras de aislamiento o los cambios de ventanas generan ahorros energéticos perfectamente certificables.

La pregunta es inevitable: ¿por qué el residencial no termina de despegar dentro del sistema CAE?

La respuesta, en nuestra opinión, no es regulatoria. Es operativa.

El problema es el coste de tramitarlo.

Durante los últimos meses se ha hablado mucho sobre el enorme potencial del sistema CAE para acelerar la transición energética. Pero existe un problema estructural que pocas veces se aborda de forma directa: en el sector residencial, el coste operativo de tramitar un expediente sigue siendo demasiado elevado en comparación con el valor económico que genera una actuación individual.

Y esa es precisamente la razón por la que el sistema funciona bien en industria.

En el sector industrial, los proyectos tienen suficiente volumen económico como para justificar semanas de trabajo documental. Las empresas cuentan con ingenieros especializados, asesoramiento técnico continuo y personal dedicado a gestionar este tipo de procesos. La ecuación económica funciona.

En el residencial, no.

Una sustitución de caldera por bomba de calor aerotérmica puede generar un incentivo muy interesante para el cliente final, pero sigue requiriendo coordinación documental, validaciones, contratos, seguimiento y verificación. Para muchos instaladores, dedicar ese tiempo administrativo simplemente no resulta rentable.

Sistema complejo para pequeñas actuaciones

En la práctica, un expediente CAE residencial sigue involucrando a múltiples agentes: cliente final, instalador, verificador, sujeto delegado u obligado. Y la coordinación entre ellos continúa produciéndose muchas veces mediante correos electrónicos, PDFs y llamadas de seguimiento.

Esa fragmentación genera fricción en prácticamente todas las etapas del proceso.

Antes incluso de iniciar la obra, muchos proyectos elegibles nunca llegan a tramitarse porque el instalador no dispone de una estimación clara del incentivo o porque el cliente ni siquiera conoce el valor económico asociado al ahorro energético que va a generar su instalación.

Durante la firma del contrato de cesión, aparece otro problema habitual: el cliente final no entiende completamente qué está firmando. Conceptos como la cesión del ahorro, el carácter irrevocable del contrato o el tratamiento fiscal posterior del incentivo siguen generando dudas y desconfianza cuando no existe un flujo claro y guiado.

Después de la instalación, la situación tampoco mejora demasiado. Los criterios de interpretación pueden variar entre verificadores o comunidades autónomas, generando una incertidumbre que el instalador difícilmente puede gestionar de forma manual y repetitiva.

Por eso el problema del residencial no puede reducirse simplemente a una cuestión de comunicación o desconocimiento. Aunque el consumidor conociera perfectamente el sistema CAE, el proceso actual sigue sin estar diseñado para que participar resulte realmente sencillo y rentable.

El instalador es la verdadera palanca del sistema

Existe una idea fundamental que el sector todavía no ha interiorizado suficientemente: El cliente final no busca activamente un incentivo energético.

El propietario decide cambiar una caldera, instalar aerotermia o mejorar el aislamiento por motivos mucho más inmediatos: confort, ahorro económico, averías o eficiencia. El incentivo solo aparece si alguien se lo propone en el momento adecuado.

Y ese momento es la visita comercial del instalador.

La realidad es que la única ventana real de activación del sistema CAE en residencial ocurre durante la preparación del presupuesto. Si el instalador no introduce el incentivo dentro de su proceso comercial, el expediente simplemente nunca empieza.

Aquí es donde aparece una de las grandes contradicciones del sistema actual: se espera que el instalador gestione procesos administrativos complejos que no forman parte de su actividad natural. En la práctica, se le está pidiendo que cambie parcialmente de oficio.

Por eso creemos que el verdadero reto no consiste en formar mejor al instalador, sino en conseguir que tramitar un expediente CAE sea tan sencillo como preparar un presupuesto.

El papel estratégico del fabricante

Los fabricantes ya cuentan con algo que el sistema CAE necesita para escalar en residencial: una red de instaladores activa, una relación de confianza consolidada y presencia directa en el momento de venta.

Cuando el CAE se integra dentro del ecosistema comercial del fabricante, deja de percibirse como una gestión paralela y pasa a formar parte natural del proceso comercial habitual.

Eso cambia completamente la adopción.

El instalador ya no necesita buscar intermediarios externos, aprender normativa compleja o gestionar múltiples interlocutores. Simplemente utiliza una herramienta integrada dentro del entorno con el que ya trabaja diariamente.

Automatización: la solución para escalar

La solución real no pasa únicamente por simplificar normativa o aumentar la comunicación institucional. El verdadero reto consiste en reducir el coste marginal de tramitación.

En NOVAWATT llevamos tiempo trabajando precisamente sobre esta hipótesis: si el flujo documental se automatiza correctamente, el sector residencial sí puede participar de forma masiva dentro del sistema CAE.

Con ese objetivo desarrollamos una plataforma que digitaliza el ciclo completo del expediente: validación previa de elegibilidad, estimación del incentivo, generación documental, firma digital, verificación y trazabilidad completa hasta el cobro. Todo ello dentro de un flujo guiado pensado específicamente para instaladores sin experiencia previa en CAEs.

Para el instalador, la experiencia es mucho más natural y sencilla.

Lo que estamos viendo en producción

Los primeros resultados operativos empiezan a demostrar algo importante: el problema del residencial sí puede resolverse. Más allá de los números, lo verdaderamente relevante es lo que representan. Instaladores que han incorporado el CAE dentro de su proceso comercial habitual. Fabricantes utilizando el incentivo como herramienta competitiva para su red. Y expedientes residenciales que empiezan a tramitarse de forma sistemática y escalable.

Esto sugiere que el problema nunca fue la falta de demanda. El problema era la ausencia de infraestructura adaptada al residencial.

El futuro del CAE: residencial

El PNIEC plantea la rehabilitación de más de un millón de viviendas antes de 2030.

Ese objetivo difícilmente podrá alcanzarse si el sistema sigue dependiendo de procesos manuales, conocimiento experto y cargas administrativas incompatibles con pequeñas actuaciones.

El residencial no necesita más complejidad. Necesita automatización, integración y herramientas pensadas específicamente para el canal instalador, y ahí es donde creemos que está uno de los grandes retos, y también una de las grandes oportunidades, del mercado CAE en España.

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